En un antiguo reino ahogado por las sombras del bosque Umbría, se contaba que vivía una criatura conocida como oscuridad, la sombra que susurra. Nadie sabía de dónde venía exactamente; algunos decían que era el espíritu de la noche misma, otros que era un demonio desterrado que reclamaba venganza. Lo cierto es que cada vez que caía la noche, los susurros de oscuridad recorrían los árboles, y la oscuridad parecía alargarse, envolver caminos, infiltrarse en casas, arrebatando la paz de los habitantes, oscuridad era temido porque podía colarse por rendijas, por las rendijas de las puertas, por las grietas en los muros, y hasta en los sueños. Se alimentaba del miedo, de la duda y de los secretos oscuros que la gente escondía.
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