un parque de diversiones que aparece una vez al año por trineo

Cada año, en el último día de octubre, un parque de diversiones mágico aparecía en las afueras del pequeño pueblo de Liria. Nadie sabía de dónde venía ni cómo se materializaba, pero su llegada era esperada con emoción por todos. Solo duraba una noche, hasta el amanecer, y al final del día, desaparecía sin dejar rastro.

Era conocido como El Parque de los Sueños Perdidos. Las luces brillaban como estrellas fugaces y el sonido de risas y música flotaba en el aire. Las atracciones eran extrañas y maravillosas: montañas rusas que surcaban las nubes, ruedas de la fortuna que giraban hacia el cielo, y carruseles donde los caballos parecían flotar en el viento. Sin embargo, la magia no era solo en las atracciones, sino en las personas que lo visitaban. Aquellos que entraban al parque descubrían que sus más profundos deseos y sueños se volvían reales, aunque solo por esa noche.

La historia de esa noche siempre la contaba Maite, una niña que había visitado el parque desde que tenía memoria. Esta vez, sin embargo, era diferente. En el último viaje al carrusel, una niña desconocida apareció junto a ella. “¿Quién eres?” preguntó Maite, sorprendida de ver una cara tan familiar en un lugar tan extraño.

La niña sonrió y, antes de desaparecer en la niebla de la madrugada, dejó una pequeña nota en las manos de Maite: "No dejes de soñar."

Esa noche, el parque desapareció una vez más, dejando a Maitecon la certeza de que, tal vez, el verdadero propósito del Parque de los Sueños Perdidos era recordarnos que nunca debemos dejar de creer

Comentarios