el hombresillo de madera creado por trineo

Había una vez un hombre hecho de madera, llamado Olmo, que vivía en un pequeño pueblo rodeado de bosques. A pesar de su apariencia rígida y su cuerpo de tronco, Olmo tenía un corazón cálido y lleno de deseos. Su mayor anhelo era sentir el viento en su rostro como los demás, correr libremente por los campos y, sobre todo, conocer el amor.

Un día, mientras caminaba por el bosque, encontró a una anciana que parecía perdida. Con su voz suave, ella le susurró:

— "Para ser como los humanos, debes aprender a sentir."

Olmo, curioso, le pidió cómo hacerlo. La anciana le entregó un pequeño pedazo de corteza y le dijo:

— "Colócalo sobre tu pecho, y tu corazón latirá con la fuerza de la vida."

Olmo hizo lo que le indicaron, y al instante, una cálida sensación comenzó a recorrer su cuerpo. Empezó a percibir la belleza de la naturaleza, el susurro de las hojas, el canto de los pájaros. Por fin, sentía lo que nunca pudo imaginar: la emoción de estar vivo.

Desde ese día, Olmo ya no solo era un hombre de madera; se convirtió en un ser capaz de sentir, y aunque nunca pudo correr como los demás, su alma floreció como un árbol en primavera, disfrutando de las pequeñas maravillas que la vida le ofrecía.



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